Historias de cuando paseo a los perritos...

A las “bestias” las tengo que pasear muy temprano (¡muy temprano!). El Terry no entiende nada… Así que muy de madrugada, en la oscuridad y en silencio salimos a pasear alrededor del parque sin que nadie ni nada nos moleste (en teoría). Media hora de paseo y de regreso.

En esta media hora de tranquilidad y aún de sueño hay anécdotas por contar:

1.       Lechuza. He visto en estos paseos (¿en dos o ya son tres ocasiones?) a una lechucita que anda cazando en el parque ¡Aunque usted no lo crea! La primera vez tuve que frotarme los ojos y acercarme a mirarla ¡una lechuza! Yo calculo que medirá a lo máximo 15 cm y pese a verla en la oscuridad y no distinguir bien su plumaje es hermosa, basta ver su vuelo y saber que es la lechuza con unos ojazos curiosos.

2.       De fantasmas o qué fue. Camino con Terry y Micra a su pasito constante por querer llegar al parque. Vamos por debajo de la banqueta en una calle desierta. De pronto se ve a lo lejos a una mujer que se aproxima hacia nosotros… ya sé que mis perritos le ladrarán y no la dejarán acercarse así que me cruzo la calle para evitar el escándalo. La mujer en vez de seguir de largo hace lo mismo, se cruza y parece ir a nuestro encuentro. Gruñidos y ladridos de mis perritos. Apenas puedo controlarlos. ¿Qué no se da cuenta la señora que la evitaba por esto?... Sigue su camino… y me surge la pregunta de si es alguien real o un fantasma al ver que sus pies no tocan el suelo…

3.       Protección. Siempre me cuestionan que si no me da miedo salir tan temprano. Yo alardeo que llevo a mis perritos que son bravos y necios y que pueden darse cuenta de situaciones y personas que yo de primera instancia no logro ver.

El otro día llegamos al parque y yo con la certeza que no había nada raro les solté un poco de correa. De repente detectaron algo en el aire y se pusieron alerta. Volteé y miré alrededor: ¡Locos, no hay nada! ─me atreví a recriminarles. ¿Cuál sería mi sorpresa que al dar dos pasos más pude detectar a una persona durmiendo en una banca? ¡Sí! ¡Allí estaba y yo jamás me hubiera dado cuenta de no haber sido por mis perros! ¡Bravo!


4.      Al gato y al ratón. Saliendo del callejón los perritos ladraron. A media calle estaba una rata y un gato inmóviles por la sorpresa de que hayamos aparecido. Tardaron una fracción de segundo en asimilar la situación y tener el instinto de huir. El gato fue el primero que echó a correr y se escondió debajo de un auto… para nuestra sorpresa la rata hizo lo mismo: corrió atrás del gato y se escondió debajo del mismo auto. No pude evitar decir ¡qué loco!... Pude escuchar el zarpazo del gato sobre la rata. ¡Vaya suerte, pudo escapar y se fue a la cueva del lobo… digo del gato!

Estoy pensando seriamente cambiar el título de Historias de cuando paseo a los perritos por Historias de terror citadinas: releo los escritos y salvo lo de la lechucita lo demás da "miedito"... El día del maratón (28 de agosto para ser exactos) salí temprano con Terry y Micra. ¿Cuál fue mi sorpresa al ver de reojo a una mujer grande (de edad y tamaño) parada inmóvil mirando hacia un punto fijo? No tardé ni dos segundos en descrubir que miraba  frente a ella a una tipa sentada en flor de loto (en medio de la oscuridad) y a otro tipo que la alumbraba con una linterna. Todavía me pregunté qué es lo que harían... apenas me vieron a mí y a los perritos y se fueron en un auto.
De regreso me atreví a pasar por donde momentos antes estaban estos sujetos y confirmé mi sospecha al ver una cazuela de barro con un pollo patas arriba y no sé qué más chunches. No me molesta lo que hacen sino la basura que tiran: ¡cochinos!

Comentarios

  1. ¡María!
    No sabía que escribieras, ¡qué gusto encontrarme con tu blog!
    Un abrazo.

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