Notas de ensayo
1. Leer “José Ortega y Gasset. El cómo y el para qué” en Hombres en su siglo y otros ensayos de O. Paz: explica qué características debe poseer el ensayista, según Paz.
Según
Octavio Paz el ensayista “tiene que ser diverso,
penetrante, agudo, novedoso y dominar el arte difícil de los puntos
suspensivos. No agota su tema, no compila ni sistematiza: explora”.
Señala que el ensayista no debe ser categórico sino reservado, dejar que el
lector cuestione lo escrito y piense, descubra las nuevas ideas presentadas.
El ensayo responde al “para qué y el cómo de
las ideas”. La tarea del ensayista es “incitar, instigar, provocar, aguijonear”
el interés del lector.
2. Leer críticamente Ariel de J.
E. Rodó: compara las figuras simbólicas de Ariel y Calibán.
Ariel representa los mejores valores de la humanidad, es la parte
noble y espiritual, es la razón, es lo generoso y desinteresado, lo vivaz y
gracioso. En resumen, los aspectos más elevados de la condición humana y de las
aspiraciones de Latinoamérica.
En tanto que Calibán representa los aspectos más frívolos, es
la sensualidad y torpeza, los aspectos materiales e instintivos del ser humano
que en la obra simboliza el modelo norteamericano.
Ariel simboliza las ideas, la espiritualidad y la razón de
América Latina, mientras que Calibán representa la irracionalidad y el
materialismo estadounidense.
3. Leer los
capítulos IX-XII en José Carlos Mariátegui: explica la visión sobre
Mariátegui que presenta M. Wiesse.
Es una visión
completa de las cualidades y actividades de José Carlos Mariátegui en donde se ve manifiesta la cercanía, el
trato directo y admiración de la ensayista María Wiesse.
Wiesse hace
juicios con base en la trayectoria del escritor, periodista y pensador político
peruano Mariátegui, de una manera personal pero también apoyada en otras
fuentes y siempre sustentando el por qué lo considera así:
Autodidacta, que no ostenta diplomas, ni
títulos universitarios y académicos, que se formó en la escuela de la vida y
del dolor, es dueño de un estilo viviente, terso y diáfano en el que no entra una
frase superflua, un vano adorno, un giro alambicado. Sintetiza, penetra al
fondo del asunto, exponiendo sin ambigüedad su pensamiento Quizás no se
encuentre en el Perú otro escritor con más perfecto don de síntesis, con más
transparente luminosidad. Aquí cabe citar a Basadre, que en Perú:
Problema y Posibilidad, define a Mariátegui: «Su estilo es preciso
como de ingeniero, y aséptico como de médico». (Weisse, p. 36).
4. ¿Qué opinas
sobre el texto “El legado indio” de M. Picón Salas?
“El legado indio”
es muy interesante al exponer la herencia indígena que ha podido estudiarse
desde la antropología: se resalta la importancia del maíz como el alimento y
cereal típico de América y como parte importante de la cosmología de la cultura
indígena.
También están presentes los escritos como Popol-Vuh,
Chilam Balam, la poesía, códices y
mitología. Se mencionan las características de las culturas azteca, maya,
nazcas, entre otras.
5. Confronta y
explica los conceptos de surrealismo y lo real maravilloso americano, después
de haber leído “De lo real maravilloso americano” en Tientos, diferencias y otros ensayos de A. Carpentier.
El
surrealismo recurre a la incongruencia, a la contradicción, a lo insólito. Su
finalidad es producir un efecto de asombro. Se hacía con una fórmula artificial
y fácil.
“Lo maravilloso,
obtenido como trucos de prestidigitación, reuniendo objetos que para nada
suelen encontrarse: la vieja y embustera historia del encuentro fortuito del
paraguas y de la máquina de coser sobre una mesa de disección, generador de las
cucharas de armiño, los caracoles en el taxi pluvioso, la cabeza de león en la
pelvis de una viuda, de las exposiciones surrealistas. O, todavía, lo
maravilloso literario: el rey de la Julieta de Sade, el supermacho de
Jarry, el monje de Lewis, la utilería escalofriante de la novela negra inglesa:
fantasmas, sacerdotes emparedados, licantropías, manos clavadas sobre la puerta
de un castillo. Pero, a fuerza de querer suscitar lo maravilloso a todo trance,
los taumaturgos se hacen burócratas”.
Lo real maravilloso
lo encontramos de forma general en todo lo latinoamericano. Lo real maravilloso
está en la historia, costumbre, idiosincrasia, naturaleza.
“La desenfrenada creación
de formas de nuestra naturaleza —con todas sus metamorfosis y simbiosis—, en
cuadros monumentales de una expresión única en la que se remontaban a los
orígenes de la tierra, de manjares jamás probados, de bebidas sacadas del cacto
y de la palma, sin darse cuenta aún de que, en ese mundo, los acontecimientos
que ocupan al hombre suelen cobrar un estilo propio en cuanto a la trayectoria
de un mismo acontecer. Arrastra el latinoamericano una herencia de treinta
siglos, pero, a pesar de una contemplación de hechos absurdos, a pesar de
muchos pecados cometidos, debe reconocerse que su estilo se va afirmando a
través de su historia, aunque a veces ese estilo puede engendrar verdaderos
monstruos”.
“Lo
maravilloso surge de una inesperada alteración de la realidad (el milagro), de
una revelación privilegiada de la realidad de una iluminación inhabitual o
singularmente favorecedora de las inadvertidas riquezas de la realidad, de una
ampliación de las escalas y categorías de la realidad, percibidas con
particular intensidad en virtud de una exaltación del espíritu que lo conduce a
un modo de «estado
límite»”.
Referencias
Paz,
O. “José Ortega y Gasset: el cómo y el para qué / 1”. El País. 22 de octubre de 1980. Recuperado de https://elpais.com/diario/1980/10/23/opinion/341103605_850215.html
Rodó,
J. E. Ariel. Recuperado de http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/ariel--0/html/fedf72f8-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_1_
Wiesse,
M. José Carlos Mariátegui. PDF.
Picón,
S. M. “El legado indio”. PDF.
Carpentier,
A. Tientos, diferencias y otros ensayos.
PDF.

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