Hubiera volteado a otro lado
Hubiera volteado a otro lado para no haber visto esa imagen.
Como cada mañana, saqué a pasear al Terry —¡cuánto extrañamos a Micra!—. La hora no la diré porque me da vergüenza ... En mi defensa les aclaro que mi perrito es especial y no es sociable... Así que en el horario que vamos al parque no hay nadie, ni perro que ladre... y sólo llegamos a escuchar el canto de las Primaveras que en ese horario ya están buscando qué comer en la tierra.
Como cada mañana, saqué a pasear al Terry —¡cuánto extrañamos a Micra!—. La hora no la diré porque me da vergüenza ... En mi defensa les aclaro que mi perrito es especial y no es sociable... Así que en el horario que vamos al parque no hay nadie, ni perro que ladre... y sólo llegamos a escuchar el canto de las Primaveras que en ese horario ya están buscando qué comer en la tierra.
¿Están ciegas? Muchas veces hemos muy cerca de ellas y no escapan, sólo se quedan quietas esperando que avancemos para seguir picoteando la tierra y buscar lombrices o gusanitos.
...Pues bien, hoy iba yo con el Terry cuidando que éste no me ganara en querer pepenar algo del suelo para comer —ahora le ha dado esa maña de tragar todo lo que encuentra— cuando de repente escuché el chillido de una avecita y un gato echó a correr. De inmediato, comprendí la situación ¡el gato había atrapado un mirlo!... y lo más triste —o curioso de la escena— fue ver que dos mirlos volaban muy cerca del gato —como si fueran gaviotas— con la esperanza de distraerlo y que soltara al atrapado de sus fauces.
...Pues bien, hoy iba yo con el Terry cuidando que éste no me ganara en querer pepenar algo del suelo para comer —ahora le ha dado esa maña de tragar todo lo que encuentra— cuando de repente escuché el chillido de una avecita y un gato echó a correr. De inmediato, comprendí la situación ¡el gato había atrapado un mirlo!... y lo más triste —o curioso de la escena— fue ver que dos mirlos volaban muy cerca del gato —como si fueran gaviotas— con la esperanza de distraerlo y que soltara al atrapado de sus fauces.
Terry y yo nada pudimos hacer. El gato atravesó la reja de una casa y escapó. El par de mirlos se quedó sobre la reja, desconcertados.
—¡Ya vámonos Terry, ojalá hubiera volteado a otro lado!

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