De la huasteca veracruzana

No recuerdo exactamente con cuánto tiempo Patsy nos invitó a los XV años de su hermana aunque sin duda fue al menos un año. Cuando nos dijo yo vi tan lejano ese día...

Anduve con incertidumbre si iba o no cuando llegó la fecha acordada. Había varios pendientes de trabajo y personales... al final fui y es algo de lo que me siento contenta porque pude conocer una parte de la huasteca veracruzana.

Partimos: Eu en su auto, Wen y yo. En metro Potrero pasamos a recoger a Mary Miranda. De allí la idea era parar en un sitio para desayunar y llegar a Cerro Azul. El tiempo estimado cinco horas. Vamos, entre pláticas y por momentos silencios. Pasamos por Huachinango en donde será en unos veintitantos días otra carrera... pasamos por Nuevo Necaxa y Xicotepec... de nuevo a la carretera... y de allí se toma la decisión de tomar la de peaje con la idea de ahorrar tiempo... ¡mala decisión! Al tratar de cruzar el puente del río Tuxpan tardamos al menos una hora en cruzar por el tránsito. ¡Ya tenemos hambre!

Nos detenemos en Tuxpan a lo que será la comida (hemos perdido el desayuno)... yo pido unas enchiladas huastecas para irme entonando. Nos damos prisa, ya queremos llegar al hotel para cambiarnos y lanzarnos al fiestón.

Pasamos a un hotel El Monarca que ya está lleno, entonces vamos al que se planeó de inicio: San Carlos. Me toca compartir habitación con Mary.

Ahora rumbo a la iglesia, no llegamos a misa pero sí a la foto. Patsy y Mau nos reciben cordiales al igual que su prima (luego sabría que es su prima de Patsy).

En el salón Club de Leones ya hay gran cantidad de invitados y música en vivo... ¡hay una lechuza en lo alto! ¿Por dónde entró? Me dice Mary sin pensarlo cuando cuestiono mi duda en voz alta que por la puerta... y bueno, supongo que sí... no veo otro acceso... así que en toda la fiesta además de ver a la quinceañera disfrutar con bailes y rituales (el vals, el último juguete, regalos) me entretiene ver qué hace la lechuza que por momentos busca salir para escapar del ruido y las luces.

Cenamos barbacoa de res ¡deliciosa!, bebemos una fría sidra, y bailamos (yo no tan bonito como quisiera pero le hago al cuento porque sí me gusta... que no sepa es otra cosa). Nos vamos a descansar.

Al otro día acompaño a Mary a caminar. Vimos un senderito y sin pensarlo íbamos a subir cuando un señor que acababa de saludarnos nos recomendó no hacerlo por seguridad. Ni hablar.

Vamos a casa de Patsy a seguir comiendo... Luego nos lanzamos a un río y para mi sorpresa me siento muy insegura de meterme ¿dónde quedó mi parte de sirenita que tanto presumo con que me gusta nadar?...

Regresamos... al otro día conocemos varios lugares de pasadita, uno es donde hay un Cristo monumental que dicen que es más alto incluso que al de Río de Janeiro... en fin: estamos contentas y aprovechando cada minuto.

Ha sido un viaje divertido, lleno de comida e historias. Con un clima agradable y con el deseo de regresar...


Comentarios

Entradas populares