Calaveritas a mis amigas corredoras


La muerte tilica hasta Viveros llegó
buscando a una tal May Karina
para llevársela a la otra vida.

May al verla: su paso aceleró,
y sus amigos de Viveros
resultaron montoneros
que de buenas a primeras
bien a bien la protegieron.


Al ver la muerte a Flor Méndez
trató de agarrarla, pero Flor comenzó
una letanía de regaños y una que otra grosería.
“Perdona Florecita, sigue tu camino.
Sigue tu vida y disculpa mi osadía”.

Iba molesta y rezongando la muerte
cuando encuentra a Wendy Meneses,
y Wen educada y sonriente
pregunta qué acontece.
“Vine por tus amigas
para llevármelas al panteón,
y ninguna se está dejando…
¡qué desilusión!”

La muerte sabe que llevarse a Wen sería una afrenta
para el equipo que representa:
llevarse a su ultramaratonista
es una pésima idea.
Buscó la muerte gandalla a Patsy Onofre
que andaba muy contenta y divertida,
brincando sobre charcos.
“Vine por ti Patsy”le gritó.
Y Patsy entre risa y risa corría.

“No puede haber risas en el camposanto,
mejor te quedas aquí todavía un rato”.

Luego llegó con Nat Morales
que como todos sabemos:
ya no convive con corredores mortales.
¿Nat, vienes conmigo al panteón? le pregunta la calaca.
¿Qué paso llevas? cuestiona a su vez Nat.

De topes se da la muerte:
“No puedo con estas chicas,
me hacen rezongar,
me confunden”.

Comienza a buscar la salida
y tropieza con Mary Miranda que distraída
le pregunta qué tal su día.
“¿Cómo le va?”.
La muerte ve la hora de irse
y corre despavorida…




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