¿Qué no hay quinto malo?

Han pasado diez días de haber corrido el maratón y creo que es hora de regresar a esos trotes. En el recuento de los daños de por qué no obtuve el tiempo que deseaba sigo un poco aturdida sin saber a ciencia cierta por qué se me acabó la pila después de llevar la mitad... me fui para abajo con los tiempos y ánimo. Y bueno, para ser sinceros sí lo sé: los kilitos de más, el no haber hecho las series como se debían, la falta de una estrategia... todo eso al final resta y da por resultado el maratón que concluí.

Decía Eddie que no debíamos castigarnos y reprocharnos eso, aunque tampoco estar de bonachones (palabras mías). Y sí: ni fue la humedad, ni fue que hubiera tanta gente ni nada... ha sido como mencioné anteriormente que mi entrenamiento estuvo a medias.

¿Qué me deja este maratón? Pues que si entrenas a medias los resultados también lo serán; es importante planear una estrategia y prepararse. Por otro lado, también me quedo con gratos recuerdos de cada uno de los entrenamientos, a diferencia del año pasado: disfruté cada uno de mis entrenamientos con mis amigos y compañeros de equipo.

Contenta, pues.






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