Absurdos
Apenas la semana pasada, al llegar a Viveros nos encontramos con la noticia de que un grupo de corredores reportaba en la caseta de vigilancia que les habían robado sus cosas.
-¡Qué mal plan! -dije al enterarme y en seguida agregué para cambiar de tema y dedicarnos a lo nuestro- ¿Qué toca hoy por hacer?
- Trotar 45 minutos
Dejamos las cosas es la palmera de siempre (una chamarra y un chaleco) y comenzamos el entrenamiento. Al final, del tiempo cumplido y el sudor por los 7 kilómetros regresamos al punto para estirar... Imagine cuál sería nuestra sorpresa que cuando quisimos cubrirnos con la ropa que habíamos dejado: ¡no estaba! Con una seriedad absoluta May dijo: -Nos robaron, ¿verdad?
- Creo que sí.
Acudimos también con la señorita de vigilancia para reportar el hurto entre risas. ¿Por qué estallamos en risa? Aún no tengo una explicación... supongo que fueron los nervios y el creer que al reír se espantaba nuestro temblor por el frío.
*** ***
Hoy al terminar compramos un jugo para hidratarnos y decidimos tomarlo sentadas en la banqueta para calentarnos con el poco sol que allí alumbraba.
Estábamos cómodamente sentadas y platicando de cosas sin importancia cuando pasan los amigos de May y uno de ellos serio nos dice: ¿Si saben que está prohibido (yo al escuchar la palabra "prohibido" ya estaba preocupada) aquí en Viveros los franeleros? Risas. No entiendo por qué reímos de cosas tan simples y absurdas.
Otro al irse en su auto se detuvo a nuestro lado ¿lo lavan?... Y nosotras muertas de la risa. Terminamos el jugo, el sol no nos calentó y decidimos retirarnos. "Terminó nuestra jornada hoy".
-¡Qué mal plan! -dije al enterarme y en seguida agregué para cambiar de tema y dedicarnos a lo nuestro- ¿Qué toca hoy por hacer?
- Trotar 45 minutos
Dejamos las cosas es la palmera de siempre (una chamarra y un chaleco) y comenzamos el entrenamiento. Al final, del tiempo cumplido y el sudor por los 7 kilómetros regresamos al punto para estirar... Imagine cuál sería nuestra sorpresa que cuando quisimos cubrirnos con la ropa que habíamos dejado: ¡no estaba! Con una seriedad absoluta May dijo: -Nos robaron, ¿verdad?
- Creo que sí.
Acudimos también con la señorita de vigilancia para reportar el hurto entre risas. ¿Por qué estallamos en risa? Aún no tengo una explicación... supongo que fueron los nervios y el creer que al reír se espantaba nuestro temblor por el frío.
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Hoy al terminar compramos un jugo para hidratarnos y decidimos tomarlo sentadas en la banqueta para calentarnos con el poco sol que allí alumbraba.
Estábamos cómodamente sentadas y platicando de cosas sin importancia cuando pasan los amigos de May y uno de ellos serio nos dice: ¿Si saben que está prohibido (yo al escuchar la palabra "prohibido" ya estaba preocupada) aquí en Viveros los franeleros? Risas. No entiendo por qué reímos de cosas tan simples y absurdas.
Otro al irse en su auto se detuvo a nuestro lado ¿lo lavan?... Y nosotras muertas de la risa. Terminamos el jugo, el sol no nos calentó y decidimos retirarnos. "Terminó nuestra jornada hoy".

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