Mi acción...

¿Por qué hoy veo diferente el parque en donde paseo habitualmente a mis perros? No sé con exactitud qué es... se ve más espacioso... ¿luminoso? Sí, pero ¿es la luz artificial de siempre o qué?... No lo sé y eso me desespera un poco. Entonces me digo que quizá cortaron algunas ramas y esa es la razón: no me atrevo a asegurarlo porque no hay ningún rastro.
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Mis perros están indecisos entre orinar en este árbol frondoso o en el de junto... ¿pero, dónde quedó el árbol que estaba frente a éstos? Miro desconcertada, ¿realmente había un árbol allí o es mi imaginación o es que aún no despierto del todo?... A diferencia del otro día ahora sí hay un poco de serrín pero es todo... De haber cortado un árbol ¿por qué lo permitirían? Entonces me convenzo de que el árbol estaba enfermo y debieron talarlo para evitar que los demás se contagiaran. Sonrío ante la idea de ver salvados el resto de los árboles y me retiro con mis perros.
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Hoy, mis perros y yo miramos desconcertados que faltan varios árboles. En su lugar no queda nada, como si nunca esos árboles hubieran existido. Los han desaparecido hasta su raíz. Sí, se ve más espacioso, más iluminado, más seguro pero no es posible que hayan matado los árboles. Mi indignación llega a tal grado que en ese preciso momento posteo en mi celular mi enojo por tal barbarie. Ya no escucho los pajáros cantar, ya mis perros no tienen dónde orinar...
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¿Qué? ¿Es en serio? Han talado otro árbol (el preferido del Terry). Esto ya es el colmo.
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Ya se acabó la tala indiscriminada en el parque. Ya no hay nada, sólo un letrero contundente: ¡Próximamente: departamentos!

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