De tiempos y certezas


Cuando inicié el plan de entrenamiento para el Maratón de la Ciudad de México me di cuenta de que debía fijarme un objetivo de tiempo, ¿cuánto disminuir a mi anterior tiempo de maratón: dos minutos, cinco… cuánto? Ni idea: debería ser un tiempo realista que no fuera poco para no consentirme pero tampoco mucho para no frustrarme: algo alcanzable. Así que me acerqué a Edgar García y le pregunté cuánto tiempo consideraba que se podía disminuir. Su respuesta a bocajarro fue: ¡una hora si quieres! 

Con esa seguridad y desparpajo en la respuesta del entrenador me hice a la idea de bajar mis tiempos siguiendo el plan avanzado también con la recomendación de los entrenadores García de que cuando lo sintiéramos pesado disminuyéramos la intensidad o retomáramos el de principiantes.


Seguí en esta ocasión sus recomendaciones y me apegué más a su plan: entrenamientos, comer bien, hidratarse, y la parte importante del descanso. En esta ocasión que tomé más en serio el maratón lo disfruté más: lo concluí alegre y sin lesiones.


Hoy tengo la certeza de que la respuesta de Edgar es algo alcanzable y el próximo año lo vuelvo a intentar.

Comentarios

Entradas populares