Dimes y diretes
Tengo un amigo, excelente
corredor, que me sorprendió con la confesión de que él ya no disfrutaba las
carreras porque ahora se sentía con la presión de familia y amigos por obtener
un buen resultado. Corría entonces dándole a todo lo que daba con la consigna
de llegar a pódium y, a la vez, de no lastimarse. Cuando lo conseguía: se sentía
aliviado; cuando no: ¡qué frustración!
No es desfachatez la mía pero desde
que comencé en esto de la carrera lo he hecho en mero plan recreativo y a
diferencia de algunos conocidos para mí las carreras no son todo en mi vida, ni
me muero si no corro. Tampoco formo parte de un equipo competitivo sino recreativo.
Corro pues por gusto y espero que éste me dure por muchos años.
Soy pues, en esto de las carreras, de la idea “de
que ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre”. Siempre un
equilibrio.

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