Si no saben nada, ¡callaos!
Hoy recuerdo que ya en los últimos kilómetros del maratón encontré a Araiz Arriola. Ella es periodista y una alegre chica que viaja y corre.
Ese día Araiz no corrió pero echó porras a los que pasamos. La recuerdo casi al llegar cuando uno ya va cansado. Traía en una cartulina la frase que me hizo sonreír y creérmela: "Te ves increíble": me sentí entera con mis dos piernitas aún con fuerza para mantener el paso. A esas palabras y porras: ¡gracias!
... Y ayer la contraparte: cuenta mi madre que encontró a una conocida quien a bocajarro le dijo: "¿Qué le pasó? Está muy desmejorada, ¿de qué se enfermó? Bajó de peso y se ve amarilla..." y más frases que yo digo ¿cómo puede esa mujer ser tan hiriente? Si no sabe nada debió quedarse callada o preguntar con más delicadeza.
Oídos sordos a palabras necias.
Ese día Araiz no corrió pero echó porras a los que pasamos. La recuerdo casi al llegar cuando uno ya va cansado. Traía en una cartulina la frase que me hizo sonreír y creérmela: "Te ves increíble": me sentí entera con mis dos piernitas aún con fuerza para mantener el paso. A esas palabras y porras: ¡gracias!
... Y ayer la contraparte: cuenta mi madre que encontró a una conocida quien a bocajarro le dijo: "¿Qué le pasó? Está muy desmejorada, ¿de qué se enfermó? Bajó de peso y se ve amarilla..." y más frases que yo digo ¿cómo puede esa mujer ser tan hiriente? Si no sabe nada debió quedarse callada o preguntar con más delicadeza.
Oídos sordos a palabras necias.

Comentarios
Publicar un comentario