Mi perrito valiente: Kai
A las 5:30 a.m. suena la alarma y Kai ya está de pie meneando la cola entusiasmado para salir a su paseo. Allí vamos... pian-pianito, gallo-gallina... a su paso, sin apurarlo.
En ocasiones menea su cabeza y logra un balanceo que le ayuda a desplazarse más rápido... luego se detiene a olfatear y recuperar el aliento.
Algunos que pasan en auto (aunque eso era más común cuando lo paseaba por las tardes) disminuyen la velocidad y lo miran con asombro. Luego, dirigiéndose a él le dicen "pobrecito, ya estás viejito" (sin duda, 13 años y cacho lo confirman). Sus miradas luego se posa en mí y sabrá Dios qué pensarán (lo supongo pero no lo anotaré); en su mirada queda claro que me ven como la villana.
Y Kai y yo seguimos nuestro camino. ¿Pobrecito? Yo no puedo compadecerlo, lo seguiré paseando hasta que él quiera y pueda. Lo seguiré llevando a caminar para verlo jugar a su modo y que conviva con los perros que encuentre; ¿pobrecito? ¡No señores: mi Kai es valiente!
En ocasiones menea su cabeza y logra un balanceo que le ayuda a desplazarse más rápido... luego se detiene a olfatear y recuperar el aliento.
Algunos que pasan en auto (aunque eso era más común cuando lo paseaba por las tardes) disminuyen la velocidad y lo miran con asombro. Luego, dirigiéndose a él le dicen "pobrecito, ya estás viejito" (sin duda, 13 años y cacho lo confirman). Sus miradas luego se posa en mí y sabrá Dios qué pensarán (lo supongo pero no lo anotaré); en su mirada queda claro que me ven como la villana.
Y Kai y yo seguimos nuestro camino. ¿Pobrecito? Yo no puedo compadecerlo, lo seguiré paseando hasta que él quiera y pueda. Lo seguiré llevando a caminar para verlo jugar a su modo y que conviva con los perros que encuentre; ¿pobrecito? ¡No señores: mi Kai es valiente!


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