Si de comer se trata...
¡Auch! Ahora que debo bajarle a la comida se me antoja
devorar todo.
¿A poco no se antojan unos chilaquiles verdes, enchiladas,
enfrijoladas, gorditas, huaraches, pozole, pancita, quesadillas, sopes,
tamales, tlacoyos, o una carne enchilada?
Si nadie me distrae
de mi ensoñación podrían ser unos chiles rellenos o chiles en nogada, un mole
poblano, birria, carnitas, cochinita pibil, mixiote.
El otro día en las pantallas del metrobús vi un documental
(no sé si era China o Japón); trataba de unos sobrecitos que contenían polvo y
eso se mezclaba con un líquido para obtener un arroz instantáneo o al menos eso
parecía. Al final se creaba una especie de sushi y lejos de abrirme el apetito
me dieron náuseas al ver la frialdad desde la presentación, preparación y
supongo que también el sabor. No, no, ese “avance” no me agradó. Ahora sí que
un millón de veces prefiero la cocina mexicana y “me quedó con Chonita”.

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