Princesa, sí: de barrio
¿A qué niña no le han hecho creer que es una princesa? Hasta
ahora no conozco la excepción.
Desde pequeña supe que sería una... pero no de esas glamorosas y de adorno (que no se me da ni de chiste) sino más
bien como una especie de Xena: una princesa guerrera. Aterrizado a mis
términos me defino como “princesa de
barrio”.
Y sí, el glamour y la delicadeza no aparecen en mí hay otras
virtudes (que no me corresponde enumerar porque sería pecar de soberbia);
habría que preguntarle a la gente cercana a mí... Aunque si ellos no enumeran
mis virtudes será más que obvio que hay una conspiración contra mí para arrebatarme el poder. Ja.

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