Grutas
Por paradójico que pueda parecer ¡qué esplendor existe en las grutas de Cacahuamilpa! Y señalo paradójico porque pese a ser un mundo subterráneo y oscuro brilla por lo que uno encuentra dentro él.
Cuenta la historia que fueron descubiertas en 1834 por Manuel Sainz de la Peña Miranda, y en 1936 Lázaro Cárdenas las declaró Parque Nacional.
Otra una historia maravillosa que se relata frente a un montículo de piedras con una cruz y que espero no distorsionarla: es la tumba de un inglés que murió en ese sitio. Nadie sabe qué hacia ese personaje allí... suponen que entró a explorar con la idea de encontrar fortuna.
Quizá se perdió, quizá de repente quedó en la oscuridad, quizá sufrió un malestar y tuvo que detenerse en ese sitio... nadie sabe qué le pasó. La gente del poblado más cercano veía a un perro que aullaba y llamaba su atención y al querer acércarsele emprendía la carrera hacia las grutas por lo que por supertición terminaron por considerarlo un perro del mal pues en ese entonces nadie entraba allí.
Muchos años después se encontró al inglés muerto (supusieron que era un inglés por un documento que traía entre sus ropas). A su lado: su perro fiel muerto. Triste historia pero llena de magia y moraleja.
Recomendable el Parque, está maravilloso.
Cuenta la historia que fueron descubiertas en 1834 por Manuel Sainz de la Peña Miranda, y en 1936 Lázaro Cárdenas las declaró Parque Nacional.
Otra una historia maravillosa que se relata frente a un montículo de piedras con una cruz y que espero no distorsionarla: es la tumba de un inglés que murió en ese sitio. Nadie sabe qué hacia ese personaje allí... suponen que entró a explorar con la idea de encontrar fortuna.
Quizá se perdió, quizá de repente quedó en la oscuridad, quizá sufrió un malestar y tuvo que detenerse en ese sitio... nadie sabe qué le pasó. La gente del poblado más cercano veía a un perro que aullaba y llamaba su atención y al querer acércarsele emprendía la carrera hacia las grutas por lo que por supertición terminaron por considerarlo un perro del mal pues en ese entonces nadie entraba allí.
Muchos años después se encontró al inglés muerto (supusieron que era un inglés por un documento que traía entre sus ropas). A su lado: su perro fiel muerto. Triste historia pero llena de magia y moraleja.
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| Foto: Fernando González del Cueto |


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