Paso con los tatuajes...


Inicié el viernes la lectura del último libro de la serie Millennium 3, La reina en el palacio de las corrientes de aire.
Me pregunto aún por qué el tatuaje del dragón de la protagonista y sigo sin descubrirlo. ¡A mí me dio curiosidad que sea un dragón! (y no dragón de la suerte como ese Fújur de La Historia Interminable de Michael Ende). Ya apareció un diálogo en donde le preguntan del dragón y Lisbeth muestra su tatuaje. Hasta allí queda, no hay explicación.



A mí no me llaman la atención los tatuajes aunque tengo varios amigos que son fans de crearse dibujos, figuras o texto en su piel. Kaeri tiene el “Sagrado corazón” tatuado en su pecho, a todo color y suele pregonar que uno debe embellecer su cuerpo haciéndose tatuajes. Carmen, Julia, Wble, Jorge, Oscar, Alejandra, Alicia, son otras amistades.

Alguna vez pensé en hacerme uno chiquito pero allí quedó sólo en el pensamiento. La cuestión de perdurable de un tatuaje es algo que deba pensarse (y creo que allí radica el valor para los que se tatúan: en que es algo permanente y que los hace únicos).

Y sin duda no faltará el que se tatué el nombre de la persona de la cual se enamora, lo cual considero como una muestra de ternura pero a la vez un error imperdonable si la relación termina: un recordatorio permanente doloroso o implicará un doloroso procedimiento para borrarlo de nuevo. 


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