Aprendí...

Después de tomarme las cosas muy en serio, con el paso de los años he aprendido a darles menos importancia y reírme de lo gracioso que puede ser uno.

Hoy entré a la clase de zumba... es increíble mi des-coordinación... parezco oso... y ahora me río... Y bueno, antes no me reía sino me sentía terrible de no dar una con mis movimientos... Aún recuerdo que entré a varias clases de Jazz en donde la instructora (que no tenía la paciencia ni la diplomacia de Karla) se desesperaba. Era una lucha feroz oír sus regaños contra mis dos pies izquierdos, y yo me sentía terrible y me preguntaba por qué no tendría la gracia para moverme como ella decía... Sin embargo, triunfó mi necedad, porque de que algo se me mete a la cabeza simplemente no puedo dejarlo... Hubiera seguido en el curso... y quizá ya ahora coordinara más de no haberse cerrado el grupo debido a que nadie quería entrar para recibir regaños...

Hoy me río de todo esto... me puedo dar ese lujo.

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