La muerte en México

¿En dónde no hay muerte?
¿En dónde es la victoria?
¡Ojalá que nunca muriera yo,
ojalá que jamás pereciera!
Nezahualcóyotl


Podríamos comenzar este artículo por preguntarnos ¿qué es la muerte para los mexicanos? El encuentro de dos mundos confrontó dos posturas contradictorias de la muerte. Para nuestros antepasados la muerte representaba sólo el inicio de un largo camino que el espíritu o tonalli emprendería a través del tiempo y el espacio para finalmente llegar a su destino. Era así como comenzaba un nuevo principio de posibilidad, de existir sin ser, una transformación material a la espiritual, de lo concreto a lo abstracto.

Con la llegada de los españoles el sentimiento hacia la muerte cambió radicalmente. Xavier Villaurrutia, poeta mexicano y cuya poesía gira, casi totalmente, en torno a la muerte escribió: “Aquí se tiene una gran facilidad para morir, que es más fuerte en su atracción conforme mayor cantidad de sangre india tenemos en las venas. Mientras más criollo se es, mayor temor tenemos por la muerte, puesto que eso es lo que se nos enseña”.

Estas dos posturas diferentes han confrontado la conciencia del mexicano. La muerte en México es conmemorada el 2 de noviembre, día en que son recordados todos aquellos seres queridos que ya fallecieron; un ambiente mágico envuelve a los hogares en donde improvisando un altar es colocada la ofrenda al muerto con alimentos que más le agradaban en la vida.

André Bretón, padre del surrealismo, en alguna ocasión al referirse a México lo llamó como un país totalmente surrealista; el día de muertos confirma este pensamiento. Más allá de la realidad el mexicano crea una nueva posibilidad real en la que nuestros muertos vendrán y comerán de lo invitado; así surge un mágico sentimiento por un amor y disfrute por la muerte; los niños reciben calaveras de chocolate y azúcar que corresponderá a sus nombres escritos en la frente de la dulce calavera. El pequeño comerá encantado el dulce macabro, saboreándolo.

“El pueblo mexicano en su expresión artística ha tomado a la muerte en broma” ¾dice Juan José Arreola.

México actualmente parece libre de angustia al pensar en la muerte, los mexicanos juegan con ella considerándola no como un “adversario demoníaco”, sino como un amigo, así juega y hasta se burla de ella calificándola con diversidad de nombres: catrina, flaca, tilica, pálida…

Las calaveras sirven como una forma de desahogarnos, los objetos de sátira popular varían según los gustos; es una crítica que surge de la ocurrencia ingeniosa y que nos lleva a la sonrisa irónica:

Cuando se muera mi suegra,
Que la entierren boca abajo,
Por si se quiere salir
Que se vaya más abajo.
Canción popular

El día de muertos rompe con los límites del espacio-tiempo burlándose del destino del hombre: la muerte; y es sin duda una bella tradición que bien debiéramos conservar y evitar deteriorarla… y quizá hasta entonces podamos enfrentar a ésta como Villaurrutia lo hizo en su poesía:

Si la muerte hubiera venido aquí, a New Haven, escondida en un hueco de mi ropa en la maleta, en el bolsillo de uno de mis trajes, entre las páginas de un libro como la señal que ya no recuerda nada; si mi muerte particular estuviera esperando una fecha, un instante que sólo ella conoce para decirme: “Aquí estoy”.
(Fragmento: Nocturno a la muerte).

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