De malas palabrotas y el estilo

Casi no digo groserías. Evito decirlas por una razón estética, hay artificios que a uno le queda o no. Hay gente que al decir groserías se oyen encantadores, les da cierto colorido y gracia; mientras que a otras, entre las que me incluyo, nos hace ver vulgares.

Pienso que si las groserías son dichas por quienes les queda, con la entonación y circunstancia adecuada son bien recibidas (en el sentido de aceptadas y cumplen su función de comunicar).

De lo contrario, si se dicen sólo por mencionar terminan por fastidiar y demuestran además de vulgaridad: una pobreza de lenguaje. De tanto decirlas terminan diciendo "ni madres"...

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