Un día con la Giganta

Nos dirigimos por la calle de Moneda, ya totalmente tapizada por comerciantes ambulantes que ofrecen su mercancía con insistencia a todo caminante que por desgracia no lleva dinero en el bolsillo. Hemos llegado a Academia No. 13, en donde se levanta un enorme y bello edificio que fuera convento de Santa Inés; ahora es un albergue de artistas, un espacio cultural, es el Museo José Luis Cuevas, un nuevo museo inaugurado apenas el 8 de julio de este año, y que ha atraído a muchos de los que pasan. Las puertas del exconvento se encuentran abiertas de par en par, y uno cansado de ver tanta contaminación y pobreza busca un refugio para fijar la vista. Un hombre trajeado nos ha salido al encuentro y, al ver que miramos con asombro el bello lugar, nos invita a pasar “¿Conocen a la Giganta? Pasen, les va a gustar; la entrada es gratis” ¾nos dice con cordialidad.

Al escuchar esto mis amigos y yo nos alegramos por el hecho de conocer un museo sin pagar, el dinero ahorrado será para el pasaje y los refrescos.

Al entrar al museo se levanta en el centro una enorme escultura en bronce de ocho metros de altura. Es la Giganta, un ser de extraordinarias proporciones con un rostro enigmático y unos brazos enormes. La miramos con asombro, sintiéndonos pequeñitos a su lado. Enrique permanece con los ojos fijos en ella sin parpadear, la ha mirado con entusiasmo y en voz baja ha dicho: “Esto si es cachondez”.


Rodeo a la Giganta y me doy cuenta de que su parte posterior es de Gigante, de proporciones magníficas y músculos bien definidos. Enrique sigue feliz frente a la Giganta, yo frente al Gigante.

Los demás compañeros han ido a recorrer las salas, en todas ellas aparecen obras que siguieron la generación de la ruptura, obras originales y novedosas, obras de artistas mexicanos y extranjeros, obras en diversos materiales.

Aparecen dibujos que el polémico y controvertido Cuevas ha realizado para ilustrar su “Cuevario”, cartas de diversas personalidades que han tenido relación con José Luis.

A unos pasos de la Giganta se encuentra una sala que permanece aun cerrada y que causa expectación. Se trata de un espacio reservado al erotismo de José Luis Cuevas. La sala alberga objetos y cartas “atrevidas” con una fuerte carga erótica que prevalece en un Cuevas artista inquietante.

Los amigos han regresado después de un par de horas, vienen contentos pero cansados. Julio me comenta que el cuadro que más le gustó fue el de la “Metamorfosis” en donde Cuevas dibuja a Frank Kafka y a Gregorio Samsa, el joven que una mañana amaneció convertido en un repugnante escarabajo.

Un aspecto importante del museo será la constante renovación del material expuesto, así como la creación de un espacio en donde el propio Cuevas realizará sus obras a la vista de todos los curiosos del arte.

Julio observa que ya es tarde y que quizá pronto llueva pues el cielo se ha llenado de nubes grises que pueden distinguirse a través de la estructura transparente que protege el patio del museo.

Enrique no quiere irse, desearía seguir junto a la Giganta de quien estúpidamente se ha enamorado. Julio bromeando le dice que quizá una mañana cuando despierte se encontrará en una situación parecida a la de Samsa, aunque en lugar de escarabajo podría convertirse en un gigante y realizar así su aventura con la enorme escultura… A Enrique no le ha hecho gracia y se encuentra desconcertado. Salimos agradeciendo al amable señor que nos invitó a conocer el museo y que no mintió.

El metro rumbo a casa se ha hecho un brutal silencio interrumpido a veces por uno que otro vendedor que ofrece chicles o carteras. No ha llovido, las nubes grises no son lluvia, es contaminación. Enrique le pide prestada una cámara a Julio para retratar a la Giganta y así seguir admirándola. Los otros protestan por la idea tan loca.

Al llegar a casa me despido de mis cuates con la idea de que nunca llegaré a conocerlos, con la impresión de que la Giganta ha sido egoísta al mostrarse en plenitud y ocultar a su compañero en las espaldas.

Mañana iremos otra vez por las fotos de Enrique que seguramente esta noche no dormirá al pensar en la Giganta…y desilusionado por su pequeñez. 

Comentarios

Entradas populares