Televisión y educación … apágale mejor
En el presente trabajo intentaré precisar, así sea a grandes rasgos, la educación en la televisión.
Podríamos iniciar por preguntarnos si realmente la televisión educa o más aún ¿nuestra televisión mexicana encabezada por Televisa y el Canal de las Estrellas? Quizás en este sentido sería muy aventurado negar que la televisión educa y asegurar que “embrutece” al espectador, pero si partimos de que la educación es producto de los diversos aparatos existentes en la sociedad (Iglesia, Estado, Familia, etcétera) y que éstos se han interrelacionado entre sí con el fin de transmitirnos cultura y difundir valores, normas, conductas y actitudes (no siempre acordes a nuestra realidad) entonces diremos que en términos generales la tv sí educa formando hombres controlados que podrán entender su entorno y relacionarse con la sociedad.
La tv en México se ha convertido en un “monstruo” de educación informal. El aparato televisivo que atrae la atención de un público masivo y cuya característica esencial es la rapidez para propagar “x” mensaje ha descuidado en gran grado la educación formal, sustituyéndola por la no-formal y la informal.
La educación formal se basa en una estructura que cuenta con programas y planes de enseñanza, siendo sistemática y progresiva, por ello podemos señalar sin temor a equivocarnos que la educación formal por tv es sinónimo de aburrimiento, de fastidio, en donde tipos trajeados y bien sentados dirán la verdad y nada más que la verdad, transmitiendo información sin ton ni son, en posiciones cerradas, sin aceptar la diversidad existente de ideologías y culturas.
Programas como Telesecundaria, El mundo de las ideas, Escuela para padres, etcétera; parecen olvidar que pueden llegar a amplios sectores, educando a “x” sector de la población por menos costo en relación a una enseñanza escolarizada en aulas, han olvidado que “aburrimiento” significa menos auditorio y más alfabetismo, o en caso más optimista mayor costo por educando en un aprendizaje consciente.
Los encuadres estáticos, la carencia de un estilo propio con escasos recursos técnicos y expresivos, la palabrería con ejemplos no siempre acordes a nuestra realidad hacen de la televisión que intenta educar formalmente un aparato para no hacerlo funcionar y mejor irnos a comprar un helado.
En este sentido podríamos preguntarnos si la televisión dejaría de educar formalmente si hubiera movimientos de cámara, si hubiera ejemplos concretos actuados o reales, si el docente fuera más dinámico y pudiera sonreír o bromear… ¿dejaría de ser formal? Yo creo que no, seguiría siendo formal y atraería al público que fue por el helado.
Me viene a la memoria el programa de Calidoscopio de Ricardo Garibay en donde pese a tratar temas muy complejos atrae la atención por el dinamismo del conductor: irónico, burlón y agresivo; el cual invita a reflexionar y crear algo nuevo haciéndonos dudar de nuestra realidad. Pese a tratarse únicamente de dos cámaras, los encargados de esto se permiten “jugar” con encuadres y movimientos.
Pero Calidoscopio es la excepción del aburrimiento, nuestra tv prefiere no aburrir y recurre a la educación informal, siendo ésta un proceso permanente que toda persona vive en sus relaciones sociales, así como en sus prácticas cotidianas.
La tv muestra modelos de sociedad, el sueño americano se nos muestra en Los años maravillosos o Los Simpsons, la marginación en nuestro país es percibida en los comerciales con modelos de hombres y mujeres que no corresponden a nuestra realidad, pero que aceptamos sin más porque esto también ha sido parte de nuestra educación “aceptar, aspirar, pasividad”, relaciones sociales que contendrán determinada valoración ética y social.
Así pese a que las telenovelas constituyen un medio de enajenación y manipulación, constituyen también un medio para educar informalmente. Así se nos dice en Muchachitas o en Valeria y Maximiliano (cualquier telenovela) que ser virgen es virtud, que ser ladrón es malo y si lo eres recibirás el castigo y sufrirás como fulano que atracó la joyería en “x” telenovela, que si te invitan a cenar deberás ir arreglada, sentarte bien, saludar, tomar los cubiertos en orden, no hablar con la boca llena de alimentos porque la chica de la telenovela no lo hace; conocimientos que desde niños hemos adquirido de palabra en el mejor de los casos, o a golpes por nuestro deseo de ser diferentes bajo la vigilancia de nuestros padres que buscan el orden y la obediencia. Nuestra educación.
La tv retoma esto y lo refuerza con estereotipos: si usas cabello largo y mezclilla tendrás la imagen de drogo, de no estar de acuerdo con la sociedad, al igual que el rebelde sin causa protagonista de una Historia del lado oscuro, o el estereotipo del intelectual (Juan José Arreola), o la chica prendida (Gloria Trevi), o la ama de casa, estudiante, amargado, cortado, etcétera.
Todo esto ha creado una realidad en donde ya no somos quienes pensamos ser, sino somos lo que otros creen que somos. Estos estereotipos que generalizan y simplifican la realidad han afectado el ámbito de las creencias, opiniones y significados.
Así en las caricaturas a los niños se les enseña a obedecer, porque en caso contrario les sucederá lo que al pobre Daniel el Travieso y desobediente que recibió una paliza de sus papás, se les enseña a ser dominados, a amar al país, a vestirse a la moda, a hablar como el conductor de ECO que repite lo mismo en un lenguaje pobre y lo más triste: deformado. Así escuchamos ¡ándale!, ¡órale!, de pelos, super, qué onda, etcétera.
Por ello creo que si bien se nos está educando, enseñándonos como vestirnos, hablar, actuar, pensar, caminar, etcétera; este tipo de enseñanza nos niega la capacidad de ser creativos, nos niega la oportunidad de ser originales en todo sentido y resultamos ser producto de conformismo e igualdad. Entonces nos vemos del mismo molde, uniformados, hablando con: órale, ándale, de pelos, y pensamientos encajonados siendo como ya mencioné antes, no como queremos ser sino como nos han creado. Somos otro ladrillo más en la pared (The Wall).
La educación no formal surge como contradicción a la formal y busca crear formas alternativas de educación a las escolarizadas, respondiendo antes que nada a necesidades concretas.
Pruebas de esta educación no formal son actualmente transmitidos por tv: Plaza Sésamo, Perfiles, Ideas para el desarrollo, Deportemas UNAM, El Explorador de National Geographic, etcétera.
La educación no formal muestra dos vertientes principales:
1) Las que promueven cambios de conducta y valores predisponiendo a las políticas de desarrollo.
2) Las que buscan dar respuesta a las necesidades e intereses de los propios destinatarios del proceso en el cual muchas veces ellos llegan a convertirse en emisores.
La educación no formal tiene como propósito disminuir la desigualdad muy presente en nuestro país, dándonos herramientas para mejorar las condiciones de vida. Así en Deportemas UNAM se nos dirán los beneficios que trae consigo ejercer cualquier actividad física.
Siendo la educación no formal producto de un aprendizaje consciente, el contenido se establece como respuesta a determinadas políticas generadas de los centros de decisión. Así esta educación como las otras juega un papel importante en la conformación de la cultura nacional, siendo un proceso continuo que rompe con las paredes de escuela-aula.
Las ventajas de la educación no formal por tv es abatir costos por educando y contar con mayor posibilidad para adecuarse a las necesidades de los destinatarios y lograr una mayor vinculación.
Llegamos así a la conclusión de que el monstruo televisivo en nuestro país se encuentra impregnado y saturado de educación informal, siendo ésta no siempre la “adecuada” y respondiendo a intereses de consumo. Después de la educación informal encontramos la no-formal y en un plano marginado y menospreciado se encuentra la educación formal por su tedio, sinónimo de aburrimiento y “mejor cámbiale”.
Como futuros comunicólogos tenemos la enorme tarea de cambiar esto, de llevar la educación formal a todos haciéndola más divertida, con creatividad para que atraiga a todo nivel la atención y no sólo a un reducido sector de la población. La tarea es enorme y complicada pues nuestro pueblo no posee la “educación” para ser enseñado. Nos gusta lo fácil, lo digerido, lo que no nos complique la existencia; así que además de educar formalmente es necesario enseñar a ver programas en donde pensemos un poco sin que esto signifique: “apágala mejor”.
Nos corresponde romper con moldes, romper con lo establecido creando nuevas alternativas para educar a una población muy vasta para educar formalmente y en un sentido revolucionario.
María Gómez Meave
17 marzo 1992
Me dio un gran gusto que al menos un trabajo retomara la esencia del ensayo. Pero más grato fue que éste se realizara bien, manejando la teoría pero con una óptica muy personal y aplicada a la realidad. Te felicito, muy buen trabajo. (Isaías Campuzano)

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