Policía en bicicleta
Están apostados en diversas esquinas, montando la bicicleta o descansando y recobrando fuerzas para luego continuar. Allí están apostados los policías y ahora se les ve con más frecuencia y cansados de pedalear para impulsar la Benotto roja o negra que les fue asignada. Allí están realizando su inspección y revisando lugares estrechos que con la patrulla resultarían imposibles. Los policías montan las bicicletas y pedalean con lentitud, a algunos en realidad les hacía ya falta el ejercicio físico y sin duda, el andar en bicicleta les beneficiará en su condición y salud. Otros parecen contentos y de buen humor, pedaleando rápida y animadamente. Algunos más parecen fatigados y, es por ello que, descansan, dejan la bicicleta a su lado y entre ellos comienza una charla poco animada.
Al verlos apostados en las esquinas, platicando o pedaleando con dificultad las bicicletas de marca italiana, uno se pregunta que efectos traerá consigo el haber implementado este tipo de acciones.
Existen diversas pintas que muestran inconformidad con los guardianes del orden: “Tiras no, bibliotecas sí”, “Polis no, educación”, “No a la represión”, son algunas de las voces inconformes que aparecen de manera anónima y que critican la aparición de los policías.
Algunos vecinos aseguran que a los policías se les ve con más frecuencia y esto repercutirá en que el “ratero” la piense dos veces antes de cometer su fechoría. Quizá sí…
Bajo el sol quemante los “azules” pedalean y miran, platican y descansan, algunos con cansancio otros entusiasmados.
Los vecinos por su parte, los miran con asombro al principio y más tarde con indiferencia.
Allí están vigilando que las cosas vayan bien, pedaleando a velocidad lenta sin detenerse a mirar la “pinta”. A ellos no les importa, las agresiones se les resbalan.
Allí van con la bicicleta que se queja rechinando y que se tambalea ante el pedaleo lento y el poco equilibrio de los uniformados. Allí van queriendo asegurar las cosas con su presencia, con su uniforme azul y su placa dorada.
Las autoridades aún creen que con más policías se acabará la delincuencia, aún no comprenden que el problema del robo, asalto y agresión radica en la educación, en la quiebra y cierre de empresas, en la pobreza y marginación.
Aún no saben las autoridades que no por ser muchos va a existir calidad, y allí van pues los policías contentos, estrenando la bicicleta, pedaleando y perdiéndose por estrechas calles.

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